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Parque Tempelhof Berlín
1 octubre 2018

Una joya aérea en pleno Berlín: el Parque Tempelhof

Si hubieras llegado a este impresionante parque sin saber exactamente lo que te ibas a encontrar, podemos apostar a que tu sorpresa habría sido mayúscula. Aunque ahora lo sabrás de antemano (siempre pensando en el bien mayor de no perdértelo en tu próximo viaje a Berlín), el Parque Tempelhof seguirá rompiendo todos tus esquemas de lo que es un parque público. A continuación entenderás porqué.

Concebido y empleado como punto de despegue y aterrizaje durante años, el aeropuerto de Berlín-Tempelhof fue uno de los más importantes de Europa hasta 2008, año en que debido a su situación en pleno centro de la ciudad y a las quejas de los residentes, decidió cerrarse definitivamente. Y aquí viene la magia: lejos de aprovechar el espacio para edificar viviendas, oficinas o derribarlo para construir un parque público desde cero, las autoridades tomaron la decisión de dejarlo tal cual, al más puro estilo berlinés, y entregar sus kilométricas pistas a los propios ciudadanos para su uso y disfrute.

Imagínate lo que las pistas de un aeropuerto abandonado pueden dar de sí para los amantes de los patines, del skateboard o incluso del skate windsurf. Porque en las instalaciones de este viejo pero encantador aeropuerto (la vegetación ha ido apoderándose libremente de parte del recinto) se practican todo tipo de deportes, especialmente aquellos que requieran espacios abiertos, pavimento lisos y pistas kilométricas para no cansarse nunca. El aeropuerto todavía conserva las señales que años atrás emplearan para los despegues y aterrizajes, lo que le da al espacio un toque especialmente llamativo y hasta cierto punto, mágico.

Las familias y los grupos de amigos preparan barbacoas los domingos (allí está permitido), cuidan de los huertos urbanos que se han establecido en el parque o admiran cada puesta de sol desde los asientos elevados dispuestos precisamente con esta finalidad en distintos puntos del perímetro. El recinto cuenta, además, con un chiringuito junto a su entrada en el lateral derecho y multitud de zonas verdes donde los berlineses aprovechan para pasar la tarde con los amigos y para descasar con un buen libro entre manos. En resumen, el Parque Tempelhof es una de las maravillas que hacen de Berlín un destino para no olvidar.

 Foto | Andrey Belenco

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